Hoy en día se conoce la importancia del Sistema Vestibular en el Neurodesarrollo y las capacidades de aprendizaje.

El aprendizaje depende del buen funcionamiento de todos los sistemas sensoriales, incluyendo el Sistema Propioceptivo y el Sistema Vestibular, que son los responsables de interpretar la información sobre la posición del cuerpo y el movimiento.

A través de diferentes estudios en el campo de la Neurociencia, se ha explicado  la relación que existe entre las dificultades para interpretar la información sensorial procedente del cuerpo y/o del entorno y, las dificultades en el comportamiento, la regulación del estado de alerta, el aprendizaje académico y/o el aprendizaje neuromotor.

Los estímulos vestibulares  pueden resultar tranquilizantes o alarmantes. Un movimiento suave, un balanceo o un mecimiento, pueden provocar calma y relajación. Un movimiento vigoroso, puede inducir a la excitación.

La hamaca es uno de esos estímulos vestibulares que además de que favorece el  equilibrio e induce a la calma, y es  muy completo por la posición en la que puede colocarse :

  • Acostado boca arriba, teniendo un estímulo que va de lado a lado.
  • Acostado boca arriba, de cabeza a pies.
  • Sentado
  • Acostado boca abajo con suspensión de cabeza en el aire, etc.
  • Es de uso individual o para compartir con los padres.

La hamaca puede usarse desde recién nacidos, de hecho, es maravilloso que así sea, dado que este sistema vestibular antecede al nacimiento, junto con el propioceptivo. El bebé ha tenido esa sensación de balanceo desde que existe el sentido del tacto en la etapa prenatal y de hecho, es uno de los movimientos que se sugiere para brindar cercanía, favorecer el vínculo afectivo con la madre y brindar seguridad y calma.